12/8/17

RESEÑA #89: ÁLBUM DE BODA



RESEÑA #89: ÁLBUM DE BODA

¡Hola, hola, hola!
 Hoy os traigo la primera reseña de la saga Cuatro bodas, libros que, como os comenté en el Wrap Up de julio – podéis echar un vistacito haciendo clic aquí –, me gustaron mucho. Pero no me enrollo más… ¡dentro reseña!

Ficha técnica


Título: (Cuatro bodas 1) Álbum de boda
Autora: Nora Roberts
Editorial: DEBOLSILLO
Número de páginas: 352
ISBN: 9788499088600
Precio: 9,95
Sinopsis

De niñas compartieron juegos, secretos, estudios y sueños. Ahora han montado una empresa para conseguir que el día soñado por cualquier pareja sea perfecto. El éxito está asegurado si toda la organización cae en las expertas manos de Parker, las fotos en las de Mackensie, el banquete y la tarta en la de Laurel, y los arreglos florales en las de Emmeline. Si alguien sabe cómo planear la mejor boda es este cuarteto de amigas. Pero saber organizar una boda por semana no garantiza encontrar el amor, que siempre aparece cuando y donde menos lo esperas.

Mi opinión

Hacía tiempo que no leía lo que se puede considerar, a todas luces, novela rosa. Supongo que el hecho de haberme saturado, de haber alcanzado, digamos, “el cupo”, contribuía a que esto pasara. ¿Y por qué? Porque quien abusa, se cansa. La verdad es que de no ser por uno de esos días horribles en los que no quieres ver ni oír a nadie, no hubiera empezado el libro. ¿Sabéis ese momento en que no os soportáis ni a vosotros mismos de la mala leche que cargáis? Pues os puedo decir, amigas y amigos, que leyendo Álbum de boda a mí se me terminó por escapar la sonrisa.
Mackensie, Emmaline, Laurel y Parker son amigas desde la más tierna de las infancias. Cuatro niñas que jugaban <<al día de la boda>>, casándose entre ellas, con los perros, los gatos y, algunas veces, incluso con Del, el hermano de Parker. Lo que empezó siendo un juego inocente, cargado de sentimientos “bonitos”, deriva, muchos años después en un próspero negocio como lo es Votos.
Tenía mis reservas. No soy nada fan de las bodas. De hecho, soy de esas personas que consideran que el matrimonio es una monumental pérdida de tiempo – y de ganas, entre otras cosas. Pero eso es otro tema –; y, pese a todo, no he podido evitar devorar esta historia. Nuestra protagonista, Mac, es una fotógrafa de primera, algo que descubrió siendo muy pequeña al ver una mariposa azul sobre un diente de león. Lo sé, parece un detalle absurdo, brutalmente cursi, pero tiene su explicación. El caso es que Mac viene de una familia desestructura. Su madre, Linda, es el ser más despreciable de este mundo – y puede que del siguiente también, ¡qué demonios! –, una mujer que vive por y para ella misma, una señora que pide cantidades desorbitantes de dinero a su hija, haciéndole sentir poco más que una mota de polvo. Horrible, ¿verdad? Pues hay más. Su padre no aparece. Nunca. Un señor cuya única aportación fue regalar una cámara Nikon a su hija cuando era una cría.
Todo esto viene a cuento, no creáis. Lo último que quiero es hacer que nadie pierda el tiempo. Todo lo mencionado más arriba son los agregados que, en conjunto, convierten a Mackensie en alguien con pánico al compromiso. Y ahora diréis, ¡qué cobarde, la chica! No, para nada. A nivel personal, os diré que yo entendí a la perfección todas las reacciones de nuestra protagonista, no porque yo odie a mi familialos quiero mucho a todos, palabrita –; sino porque el tema de confiar en los demás me pilla de cerca. No es sencillo dejarse llevar por los sentimientos, no a nivel emocional e íntimo. Estoy segura de que hay muchas personitas que ahora dicen que sí para sus adentros. Dejando de lado mis pensamientos, volvamos con la trama.
Votos tiene que organizar, entre otros cientos de enlaces, la boda de Sherry y Nick, pero el bueno de Nick tiene una operación de urgencias y es Carter, hermano de Sherry, quien acude a la cita de presentación con las chicas. ¿Qué os parece si os digo que Carter, el encantador y dulce Carter, es un profesor de literatura que lleva toda su maldita vida enamorado de Mackensie? Y sí, digo toda su vida, porque el flechazo le dio en el instituto.
No había leído nada de Nora Roberts, al menos no hasta ahora. Había escuchado y leído, eso sí, muy buenas críticas. ¡Y con razón! La autora tiene un estilo directo, uno que no da pie a dormirse en los laureles. Creedme cuando os lo digo, porque yo soy de las que ponen los ojos en blanco con todo el tema de las florecitas, los pasteles y demás pormenores de una boda y, palabrita, no me he aburrido en ningún momento. Cada página es una delicia.

Y ahora, bienvenidas y bienvenidos a la Zona Spoiler

Decía que lo de Carter me parecía muy fuerte. ¡Y es verdad! ¡Por el amor de Dios, lleva muchísimo tiempo enamorado de esa chica! ¿No os parece del todo surrealista que alguien pueda colarse por otro alguien de forma tan fulminante? Ojo, porque el chico es un amor. Un chico dulce, adorablemente patoso, alguien que se pone nervioso y habla, a mi juicio, incluso demasiado. Y Mackensie es un huracán. Una chica que no para quieta, que arrasa con todo a su paso. La calma y el nervio, la paz y el caos. Una delicia, eso son Mac y Carter.
La relación de Mac y Carter no es fulminante, no sucede “de repente” – pese a que Carter en ese aspecto tenga mucho por lo que callar –. Lo suyo surge pasito a pasito, con paciencia por parte de nuestro profesor y con miedos por doquier de nuestra adorable fotógrafa. Miedos justificados, no creáis. Ella sólo quiere pasarlo bien, disfrutar de la atracción que siente hacia el listillo de Carter, ¿y él? Piensa en un futuro. ¡Un futuro, por amor de Dios!
Algo que he disfrutado, y mucho, de este libro es la lección de amor propio que esconde. Linda es una madre horrible, una mujer mezquina, miserable y egocéntrica. Una señora que pide tres mil dólares a su hija para irse a un maldito balneario después de una de sus infinitas rupturas. Pero eso no es todo. La muy desgraciada tiene las narices de intentar sacarle dos mil más de los grandes. Un sinfín de abusos que Emma, lParker, Lauren y Del denuncian ante Mac. Y eso es algo que me fascinó. El poder no sólo de la amistad, sino el de la honestidad y la justicia. Nadie tiene que sentirse obligado a ayudar a nadie, menos bajo esas condiciones opresivas. ¿Qué derecho tiene esa mujer, por muy madre suya que sea, de pedirle tantísimo dinero? ¿Por qué narices, digo yo, no lo gana ella y se lo gasta en lo que le salga de las malditas narices?
Como decía, adoré a Carter. Adoré sus pequeños detalles, sus torpezas y su tranquilidad. Su tranquilidad. La madre que lo parió, ¡ese chico es una maldita balsa de aceite! Pelearse con él, como muy bien comprende Mac, es imposible. Todo razón, tranquilidad… Para que os hagáis una idea, un tío borracho le pega un señor puñetazo y él ni siquiera se lo devuelve. Debe de ser que yo soy muy temperamental, pero a mí nadie me da un puñetazo y se va de rositas. Como poco, acabamos todos en urgencias con la cara hecha un mapa, ¡qué demonios! Pero no, eso no va con nuestro profesor de literatura.
Pasando a otros temas, me gustó que Nora Roberts no hiciera un uso abusivo de esa “relación anterior” de Carter. Me explico. Es una constante, en muchos libros románticos, tirar de la ex novia o el ex novio. En este libro, desgraciadamente, se usa el tópico; ahora bien, la autora le da un enfoque casi elegante. Lo asume como algo que pasó, algo que no deja de ser un zumbido molesto, y que, sencillamente, pasa. Porque cuando se rechaza a alguien, lo normal es aceptar la derrota.
No quiero contar mucho más, ya que la historia tampoco es precisamente sorprendente. Eso sí, no quiero desaprovechar la oportunidad de recomendaros que os empapéis de la dulce historia de Mac y Carter. Si bien nuestro profesor no casa con el prototipo de protagonista masculino que suele darse en estos libros, es un punto de ruptura muy pero que muy interesante.
Antes de acabar con la reseña, quisiera daros algunas impresiones acerca de nuestras futuras protagonistas. Decía que me veía, en algunos puntos, muy reflejada con Mac. La chica es un completo desastre pero, oídme, eso no es necesariamente malo. Digo esto porque Parker me pone enferma. ¡No se puede ser tan absurdamente perfecta! Su obsesión por tenerlo todo listo siempre, nieve, truene o granice; por poco no me provoca una úlcera. ¡Venga ya! ¡Qué viva un poco! Emma y Laurel, gracias a Dios, son más distendidas. La primera es la guapa del grupo, por decirlo de alguna manera, la chica dulce que se dedica a las flores. Y Laurel… Laurel es la leche. ¡Vaya mala uva, se gasta la tía! Si queréis un momento genial, yo me quedo con lo que hacen con el coche de Linda. Ahí os lo dejo.

Con todo, Álbum de boda es una novela bonita, de esas que te dejan con una sonrisa en los labios al cerrar el libro. Nora Roberts hace un trabajo, sin duda, maravilloso. No dudéis en darle una oportunidad.

Nota: 4/5

5/8/17

Wrap Up Julio (2017)


WRAP UP


Julio (2017)


¡Hola, hola, hola!

¡Otro mes que se nos ha ido! Y es que ya queda nada de nada para volver a la rutina. Bueno, vale, puede que quede un poquito – bastante, Carme, no seas cenutria –, pero es que aquí una servidora está hasta las santísimas narices de pasar calor. Porque vamos bien serviditos, este año, ¿eh? No sé cómo estaréis todas vosotras, todos vosotros, pero a mí al final va a darme un golpe de calor yendo a comprar el pan. Sí, sí, todo muy dramático, pero es que la ocasión lo merece. A lo que iba, que, para variar, me he ido por las ramas. Decía que otro mes se nos ha ido y, sorprendentemente, se ha ido con un cómputo de lecturas muy bestia. Y es que vuestra humilde servidora, más aburrida que pa'qué, se ha leído 8 libros. Sí, sí. Estoy muy orgullosa de mí misma. Pero ya cierro la boca (¿paro de escribir?), y… ¡vamos con las lecturas!




LAS CHICAS, de Emma Cline

Nota: 4/5



Como al parecer no tuve bastante con el trabajo sobre sectas de un trimestre entero que hice con unas amigas – y con una compañera – para clase, tuve que encontrarme con un libro que tratara del tema. Y devorarlo. Muy sano. Si al final va a resultar que soy más aplicada de lo que creía. Vale, va, ya paro de colgarme flores – soy un desastre, y lo sabemos –. A lo que iba. La historia es muy buena, de esas que te dejan con los pelos como escarpias en más de una escena. Porque hay escenas, que tela. Tela de la buena.
La protagonista es una niña, una niña de poco más de catorce años – si no recuerdo mal – que se mete, sin comerlo ni beberlo, en una secta. Como en la reseña ya destripé más de lo que seguramente tocaba, sólo os diré que me fascinó cómo Emma Cline nos muestra la cara más cruda de las sectas. La fascinación de nuestra pequeña Evie por Suzanne Parker la lleva de cabeza a un mundo desolador. Uno del que, muy a su pesar, no termina de salir.
Muy pero que muy recomendada, la lectura, sí, sí.


ÁLBUM DE BODA (Cuatro bodas 1), de Nora Roberts

Nota: 4/5

(Reseña pronto)


Y aquí tenemos la recaída. Yo, que dije que no quería ni oír hablar de novela romántica y bla-bla-bla. Deberíais colgarme. En fin, que me leí la saga entera de los bodorrios – así la llamaba yo, sí, ¿qué pasa? –, casi sin parar. Y es que Nora Roberts tiene una fórmula, una que funciona. No os mentiré, adoré a Carter. Me pareció tan tierno, tan condenadamente dulce, que por poco no lloro. Por Dios, yo me pido uno así. Tal cual. Que sí, que el rollo ese de los chicos malos está muy bien, pero ya aporto yo el toque macarra a la relación. Bromas a parte – hoy estoy graciosilla, será cosa del calor –, lo mejor de esta novela son sus personajes. Empaticé muchísimo con Mac, más que nada porque es muy lícito no querer vincularse de forma seria con nadie. Vamos a ver, una relación es, a todas luces, una cuerda. Y las cuerdas atan, maldita sea. Ahora bien, Carter tiene mucho que decir a ese respecto. ¡Leedlo, leedlo, leedlo!


ROSAS SIN ESPINAS (Cuatro bodas 2), de Nora Roberts

Nota: 4/5

(Reseña pronto)


Ya os lo decía yo, que se me fue la olla con la saga. Tal cual hice la reseña – Dios me libre de seguir sin tener nada preparado. Me estoy poniendo seria, sí, sí –, me lancé a devorar su segunda parte. Porque Jack me parecía un tío interesante, ¡qué narices! Esta vez sí que es él quién tiene dudas, porque no nos engañemos, Emma es de esas chicas que se han hartado a ver pelis Disney. Ojo, que yo creo que no me he dejado ni una a lo largo de mi infancia, pero, joder, ¡un poco de realidad! Lo dicho, que Jack es de esos hombres que son muy celosos de su intimidad – insisto: Mac también y yo estuve de acuerdo en todo con ella –, así que no debería sorprender a nadie que Emma intente hacer ceder las barreras.
Son historias sencillas. De esas que lees y pasan sin pena ni gloria. Pero son tan dulces, tan rematadamente bonitas, que no puedes evitar sonreír. Porque sí, amigas y amigos, Nora Roberts tiene una fórmula. Una que hace que suspires por los amores que describe.


SABOR A TI (Cuatro bodas 3), de Nora Roberts

Nota: 4,5/5

(Reseña pronto)


La mejor historia de las cuatro. De hecho, la forman mis personajes favoritos. No os digo más, porque si no empezaréis que si soy mala porque os hago spoilers y bla-bla-bla. Así que nada, sólo deciros que he adorado lo competitivos que son los protagonistas. Si ella puede, él también. Si él la reta, ella le patea el culo. ¡Olé, olé y olé!
Venga, va, como veo que me lo pedís, os daré un adelanto… Nuestra pastelera, nuestra chica cascarrabias, tiene mucho que decir, en esta historia. Y el chico que le ha tocado a ella, otro cabezota redomado, se las va a ver y desear para que ella baje las defensas. Y hasta aquí puedo leer. Para saber más, consulten la novela.


PARA SIEMPRE (Cuatro bodas 4), de Nora Roberts

Nota: 4/5

(Reseña pronto)

Si os cuento de qué va esta vez os destripo los tres libros anteriores, así que sólo os diré que nuestra jefaza, la señora Parker – más estirada, la tía, no puede ser – empieza a demostrar que es humana. ¡Ya tocaba!
Tal vez no sea mi historia favorita, pero sí debo reconocer que me gustó mucho ver cómo nuestra chica perfecta bajaba la guardia. Porque Parker es buena gente, sí, pero a veces me ponía enferma. Enferma, porque no se puede ser siempre buena. ¡Maldita sea, qué rompa las reglas de vez en cuando!
El chico es un sol. Un maldito sol. Y, una vez más, hasta aquí puedo leer.


EL TORNEO (Amos y mazmorras 2), de Lena Valenti
Nota: 4,5/5
(Reseña muy pero que muy prontito)


 Sí, tengo un problema. Me encanta todo lo que escribe esta mujer. Y es que, una vez más, os pido que hagáis el maldito favor de darle una oportunidad. No os hacéis una idea aproximada de las joyas que os estáis perdiendo.
Esta es una segunda parte de infarto. Una de esas que patrocinan disgustos cada pocas páginas, para que a mí se me salga la patata y me quede al borde de un colapso en repetidas ocasiones. ¿Muy melodramática? Creedme, estoy siendo suave.
Lion Romano tiene dos guantazos. Dos santos guantazos por cobarde. Pero yo le perdono, porque con finales como los de este libro, a una se le saltan las lágrimas. Puedo deciros, sin miedo a equivocarme, que este libro supera con creces su predecesor. Y eso que el listón estaba muy alto. Cleo es una mujer valiente, una de esas de las que deberíamos aprender. No se deja amilanar. Porque por tener vagina no es menos que el señor Romano. ¡Rompamos los mitos!
Antes de que levantéis las cejas, me llaméis cochina y Dios sabe qué otras cosas… no, no es un libro en el que sólo se hable de sexo. Hay conspiraciones, traiciones, acción policial y… disgustos. Lo he dicho antes, disgustos a casco porro. Leedlo. Leed a Lena Valenti. ¡Vamos, vamos, vamos!


HARRY POTTER Y LAS RELIQUIAS DE LA MUERTE, (Harry Potter 7), de Lena Valenti

Nota: 5/5



Subí la reseña la semana pasada y creo que dejé muy claro todo lo que había sentido con esta novela. Que me moría, entre otras cosas, porque hubo muertes tremendamente injustas. Y no, no hablo de quién pensáis, porque a mí esa personita me la trae muy floja; hablo de los guerreros que caen en batalla, de los que se juegan el cuello desde el minuto cero y a cambio reciben finales atroces. Pero bueno, insisto en que no voy a explayarme aquí.
Un final maravilloso. Uno espectacular.


EL LIBRO DE NOAH (Vanir 8), de Lena Valenti

Nota: 5/5

(Reseña pronto)


La guerra ha empezado. Así tal cual. Y, con la guerra, van cayendo los mejores. Un libro cargado de sentimientos, de momentos duros y de sonrisas. Porque sí, una vez más os digo que Lena Valenti hace magia con las palabras. Si me conocéis – y estoy segura de que sí –, sabréis que yo no regalo los dieces. Cuando lo hago, es porque de verdad me ha tocado la fibra sensible la novela. Y esta lo ha hecho. Porque es una historia redonda. Porque Noah es maravilloso, porque Nanna se merece todo mi respeto. Porque Lena Valenti sabe lo que se hace.
Espero que Loki se muera. Espero que lo haga con dolor. Que sufra, el muy cabrón. Sí, lo sé, soy una ordinaria. Me da igual. Ese desgraciado, ese ser repugnante, se merece que todos caigan sobre él. Espero un final apoteósico, uno de esos que rompen. Porque van a caer muchos, porque voy a llorar como una magdalena. Así que espero, y lo espero de verdad, que Loki caiga con ellos.


¡Y hasta aquí la entrada de hoy!

Ocho lecturas muy buenas, sí, sí. Pero ya sabéis que yo no soy divertida. Vamos a hablar de todas vosotras, de todos vosotros.

¿Qué habéis estado leyendo este primer mes de verano? ¿También queréis arrancaros la piel, del maldito calor que hace? ¿Alguna lectura genial? ¿Algún cierre de saga? ¿Algo maravilloso que me esté perdiendo? ¿Algún disgusto?

¡Contadme, contadme, contadme!

¡Un besazo muy pero que muy grande y… nos leemos muy prontito!


29/7/17

RESEÑA #88: HARRY POTTER Y LAS RELIQUIAS DE LA MUERTE


RESEÑA #88: HARRY POTTER Y LAS RELIQUIAS DE LA MUERTE


¡Hola, hola, hola!
Bueno, bueno, bueno. ¡Por fin os traigo la séptima y última reseña de la saga que todo el mundo ha leído! Qué ganas tenía de saber cómo acababa todo de una vez – pese a que me he tomado mi tiempo –, pero vamos a lo importante…
¡Dentro reseña!

Ficha técnica



Título: (Harry Potter 7) Harry Potter y las reliquias de la muerte
Autora: J.K. Rowling
Editorial: Salamandra
Número de páginas: 640
ISBN: 9788498383645
Precio: 12,00€

Sinopsis

Harry Potter tiene que realizar una tarea siniestra, peligrosa y aparentemente imposible: el de localizar y de destruir a Horcruxes. Harry nunca se sintió tan sólo ni se enfrentó a un futuro tan incierto. Pero Harry Potter debe encontrar la fuerza necesaria para terminar la tarea que le han dado. Él debe dejar el calor, la seguridad y el compañerismo de La Madriguera y seguir sin miedo el camino inexorable marcado para él.

Reseñas de libros anteriores


Mi opinión

Y por fin todo encaja. Todo encaja, porque es sencillamente perfecto. Dije hace tiempo, hará años, de hecho; cuando empecé la saga, que sabía que el último libro me haría llorar. Lo dije y a día de hoy puedo confirmarlo. He llorado. He llorado tanto que no sé cómo narices he podido acabar el libro. Lo primero que quiero decir – esto va para muy largo – es que me mantengo en mis trece. No perdono a Severus Snape. Lo siento. Antes de dedicarme a este tema – en la Zona Spoiler, por supuesto –, quiero que respetemos la línea del tiempo.
Harry está preparado para partir en busca de los codiciados Horrocruxes. Como cada vez que el verano ha empezado a dar paso a los primeros síntomas de rutina, espera la llegada de la Orden del Fénix para volar a la Madriguera. Una misión de vital importancia, porque Voldemort ya anda suelto sembrando el pánico. El caso es que nuestro adorado protagonista no se puede creer lo que pasa cuando por fin van a por él y la maldita familia Dursley. Y yo tampoco, qué narices. Duddley, ese asqueroso piojo repelente, no quiere separarse de Harry Potter para siempre. En su cabeza no cabe dejar atrás a su primo. Diecisiete años. Han tenido que pasar diecisiete malditos años para que ese pequeño demonio sienta lástima. Contrariamente a lo que podáis pensar, me creí el numerito. Incluso me pareció tierno. Pero no estamos aquí para hablar de las relaciones familiares, ni mucho menos. La misión. Ay, la misión. Le cuesta una oreja a George Weasley. Y digo yo: ¿por qué nadie se molesta en empalar a esa corte de desgraciados que son los mortífagos? ¿Y por qué Voldemort no se mete su asquerosa serpiente por el culo? Me sulfuro.
Debo decir que el libro es perfecto. Perfecto porque no sólo se habla de la batalla que, sin duda, está por llegar. Es perfecto, digo, porque vemos cómo se intenta llevar a cabo la boda de Fleur y Bill, cómo la señora Weasley se huele que tanto su hijo como Harry y Hermione se traen, para variar, algo entre manos. Perfecto, porque vemos cómo Lupin empieza a sentirse realmente mal por su compromiso con Tonks. A fin de cuentas, cómo él mismo dice a Harry, ¿qué va a hacer si su hijo resulta ser un hombre lobo? Ay, amigas y amigos, que me pongo sentimental.
La boda se convierte en el escenario de los infiernos. Un patronus, gritos, huidas y… verdades. Las primeras, al menos. Rita Skeeter, esa despreciable rata de cloaca que se hace llamar periodista, ha escrito un libro. Un libro sobre Albus Dumbledore. Y Harry no quiere ni oír hablar de lo que esa bruja cuenta.
Me gustó cómo se planteó la huida. El hecho de que ese desmadre hiciera que nuestros tres encantadores protagonistas emprendieran el viaje fue maravilloso. Y lo fue más todavía ver lo perdidos que estaban. No me malinterpretéis, yo quería que supieran qué demonios hacían, de verdad que sí; pero no hubiera sido creíble que todo apareciera “de golpe”. Había que pensar. Pensar largo y tendido.
J.K. Rowling, una mujer con una imaginación desbordante. No sólo ha confeccionado una historia redonda, sino que se ha llevado por delante a todo aquel que le ha venido en gana, de una forma que a mí me ha dejado con los ojos llenos de lágrimas y el corazón en un puño. Si queréis leer a alguien que desarrolle a sus personajes, si queréis leer una prosa cuidada, espectacular y evocadora… esta señora, amigas y amigos, es vuestra mejor opción.
Las peleas tardan poco en llegar. Harry no sabe por dónde empezar a buscar, Ron está cada vez más irascible y Hermione empieza a impacientarse. ¿Qué pretende Dumbledore que hagan ellos tres solos? ¿Y por qué, maldita sea, no explicó más cosas a Harry? Y es que debo deciros, puesto que antes he obviado esta información, que Dumbledore cede tres posesiones a nuestros protagonistas. Cuatro, realmente, pero eso es otro tema. A Ron le deja un desiluminador, a Hermione Los cuentos de Beedle el bardo y a Harry le deja una snitch dorada y la espada de Gryffindor. El porqué de esos tres objetos escapa de la compresión de nuestros protagonistas, pero ojo, que el asunto tiene muchas más narices de lo que parece a simple vista.
Para acabar de abrir apetito, diré que el reinado de Voldemort es una asquerosa dictadura. Él lo controla todo. Quiere acabar con “los sangre sucia”, los muggles y todo lo que él considera indigno – al parecer el hombrecillo no recuerda que su padre no era brujo y su madre era una squib, pero vamos, que por lo demás, todo muy normal, sí, sí –. ¿Y qué hacen nuestros chicos favoritos? Echarle narices. Entrar en el Ministerio a recuperar el guardapelo.

Y ahora, bienvenidas y bienvenidos a la Zona Spoiler

Me encantó cómo las alegrías y los disgustos se entremezclaron, formando un cóctel perfecto. Hay bajas, hay sonrisas. Hay momentos en los que parece que todo va bien y, de repente algo se tuerce y el mundo se pone patas para arriba. Porque de eso sabe mucho, nuestro Harry. De ver por un agujero el puñetero infierno y echarle narices. Narices y valentía. Y hablando de valentía. Mil hurras por Neville Longbottom. Eso es aplomo, eso es compromiso, eso es tener escrúpulos, ser una persona coherente y leal. Leal a sus ideales, a su forma de entender el mundo. Valiente. Valiente porque fue un niño del que todos se burlaban por no saber hacer nada, por ser tímido, nervioso y torpe. Un niño miedica que saca por fin los dientes. Un niño que se planta. Un niño, ya no tan niño, que lidera la resistencia mientras Harry, Hermione y Ron se juegan el cuello allí afuera. Mil hurras por Neville Longbottom, el hijo de los aurores. Mil hurras, porque se los merece.
Estoy desbordada. Debo decir que hacía tiempo que no se me quedaba una sensación tan amarga al acabar un libro. Leía y leía, con el corazón en un puño y la lista de bajas bien presentes. Porque caen los mejores, joder, caen siempre los mejores. Dobby. Maldita sea, ¿qué había hecho ese pobre elfo? ¡Se juega el cuello, se lo juega sólo porque Harry lo hizo libre! Y lo mata. Lo mata esa desgraciada de Bellatrix a sangre fría. Como hizo con Sirius. Pero no sólo nuestro elfo doméstico cae, no. ¿Cómo iba a dormir tranquila la señora J.K. Rowling sin llevarse a Fred? Os juro que casi me da un colapso. Fred Weasley. Llamadme mala persona, pero yo hubiera preferido la cabeza de Percy. Y aquí rompo una lanza a favor de todos aquellos que, como yo, prefieran la valentía a la cobardía y el interés. Percy vuelve porque se le ha cerrado todo el maldito ojete, porque es una asquerosa rata cobarde que sabe que está a nada de palmar. ¿Y qué pasa? ¡Qué muere alguien que lucha desde el minuto cero, maldita sea! Y hablando de cobardes. Draco. Draco Malfoy. Más ratas sucias. Si es que el libro está llenito, y se libran casi todas. Así da gusto, ¿eh? Ese niño, sintiéndolo mucho, no aporta nada. Nada bueno, hablando en plata, porque no satisfecho con beber los vientos por su padre – otro cobarde de tomo y lomo – se encomienda a cualquiera que pueda brindarle unos minutos más de vida. Qué vergüenza.
El paseo para nada idílico que recorren Harry, Ron y Hermione; luego sólo Harry y Hermione; y de nuevo los tres juntos… me encantó. No, no diré que Ron sea un cobarde. No lo es, para nada. Tal vez sea cierto que actúa por impulso pero, oídme, ¿cuántas de vosotras, cuántos de vosotros, no habrías hecho lo mismo? Atascados en una tienda de campaña, pasando frío y rememorando conversaciones. Una y otra vez. Un bucle infinito y autodestructivo. La partida le valió hacerse mejor persona, porque el chico que vuelve no tiene nada que envidiar al chico que dejó atrás. Sonreí, sonreí como una imbécil cuando por fin hizo trizas ese asqueroso Horrocrux, ese que le mostraba todo lo malo que anidaba en su mente. Bravo, Ron Weasley, bravo.
Llegamos por fin a la verdad. La verdad. Vaya cosas. Que si Dumbledore es el siervo de Satán, que si el padre de Luna Lovegood es un traidor, que si todos son buenos o todos son malos… Pues yo aquí me planto. La actitud del padre de Luna – no recuerdo el nombre, así que vamos a referirnos así a él – me resultó repugnante. Tenía motivos, sí, ¿pero qué gana traicionando todo por lo que está luchando su hija? Nada, maldita sea, nada. Ya no hablemos de los Malfoy, porque creo que he sido bastante clara. Ni un solo miembro de esa asquerosa familia hace algo bueno. Ni uno. Draco es un cobarde, un cobarde rastrero. Como su padre. Y su madre… Ay, su madre. Menuda perla. Pero ojo, qué tiene un acto de altruismo desmedido hacia Harry, ¿eh? ¡Y un cuerno! ¡Se ve su interés, se huele la podredumbre que desprende toda ella! Una familia de cobardes. Una familia de ratas sin escrúpulos.
¿Pasamos a lo importante? ¿Hablamos de Snape? Porque yo aquí he venido a quedarme a gusto. Qué bueno, ¿eh?, nuestro profesor convertido en director. Vaya perla. Vaya altruista. ¡Menudo amor de hombre, claro que sí! ¡Y una mierda! ¡Y una grandísima mierda! Si queréis mi opinión – y hablo (escribo) sabiendo que vais a querer lapidarme –, este hombre lleva dos guantazos bien gordos en la cara. Uno por desgraciado y otro por mentiroso. Decidme, si tanto amaba a Lilly, ¿por qué nunca se lo dijo? ¿Por qué siempre fue un cobarde que vivió a la sombra de sus celos, de sus ansias de poder y su asco? ¿Por qué se nos pinta a este hombre como un salvador, si lo único que hace es hacer lo que hacen los demás? Porque sí, amigas y amigos, Snape arrima el hombro para salvarle el culo a Harry. Como todo el maldito mundo. Como Hagrid, como McGonagall – os juro que adoro a esa mujer –, como cualquier otro profesor, como Lupin, Tonks, Ojoloco… Uno más, uno que dice tener motivos sinceros para no querer ver morir al chico. Un hombre que desprecia a Harry por ser hijo de James Potter. James, que está claro que, por lo menos, decía lo que pensaba en voz alta. Vaya joya, ya veo. Vamos, que me pongo a llorar de alegría por ese hombrecillo. Esperad, no, que tenemos que hablar de sus servicios al colegio. ¡Cómo no! Una especie de agente doble. Perdonadme, perdonadme de verdad, pero yo no adoro a Snape, no creo que sea una buena persona y no, no he sido capaz de perdonarlo.
Tal vez lo que más me descolocó fue el hecho de saber el porqué de Dumbledore. Y digo que me descolocó porque se me advirtió de que él “era el malo”. Bien, pues yo he acabado el libro, he querido arrancarme el corazón y pisotearlo. He llorado tanto que no tengo palabras y, pese a todo, no le odio. A él, no. Hizo lo que tenía que hacer. Por cruel y desmedido que pueda parecer, ese hombre hizo lo imposible por instruir a Harry, por hacerle entender, sin decírselo, que, a veces, nuestra vida no es más importante que la de cientos de miles de personas. Por supuesto, no digo que el chico tuviera que inmolarse, eso jamás. Lo que digo, y por el amor de Dios, intentad no malinterpretarme; es que no hizo nada malo, Dumbledore. Él firmó su sentencia de muerte. Harry firmó la suya. Por el bien de todos, como decía egoístamente Albus de adolescente. Me sumo a Harry. No hay un solo motivo para odiar a Dumbledore. Ni uno solo.
El final me dejó bizqueando. Me encantó ver caer a Voldemort, me encantó que Harry fuera, como siempre, más listo que ese ser inhumano. Me gustó que le diera una lección, una de humildad, entre otras cosas. Me maravilló más todavía cómo todos lucharon, hombro con hombro, para salvarse. Para salvarse ellos mismos y al resto. Personas valientes, personas que saben lo que hay que hacer. Personas que no huyeron como ratas aterrorizadas al verle la cara – asquerosa, por cierto – a ese animal sanguinario de Voldemort. Personas que defendieron su hogar, Hogwarts. Un aplauso a todos ellos, por todas ellas.
Supongo que así son las despedidas. Crudas, algo violentas y sentimentales. Yo me he despedido de una saga perfecta, una redonda en la que todo el mundo tiene un motivo para hacer lo que hace. Sé que llevaré en el corazón a nuestros tres protagonistas durante mucho, mucho tiempo. Pero, mientras tanto, leed los libros. Leedlos, porque son joyas.

Con todo, Harry Potter y las reliquias de la muerte es un final perfecto. Uno que no admite réplica, uno que cierra todo de forma impecable. Lágrimas, risas y más lágrimas. Nuevas despedidas y nuevos momentos. Chapó. Chapó a J.K. Rowling, porque ha construido algo jodidamente perfecto.

Nota: 5/5



Una saga perfecta. De principio a fin. Niños que dejan de ser niños. Historias que calan hondo, personajes que rompen el corazón. Una prosa deliciosa. Un mundo maravilloso. No dejéis de leerlo, porque Hogwarts… Hogwarts puede llegar a ser nuestro hogar.

Nota final de saga: 5/5

Citas

(…)
[…] ¿qué se dicen para despedirse las personas que llevan dieciséis años detestándose?
(…)


(…)
-¡Esto es diferente! ¡Haceros pasar por mí, vaya idea!
-Mira, a nadie le hace mucha gracia, Harry – dijo Fred con seriedad –. Imagínate que algo sale mal y nos quedamos convertidos en unos imbéciles canijos y con gafitas para toda la vida.
Harry no sonrió y razonó:
-No podréis hacerlo si yo no coopero. Necesitáis pelo de mi cabeza.
-¡Vaya! Eso hecha por tierra nuestro plan – intervino George –. Es evidente que no hay ninguna posibilidad de que entre todos te arranquemos unos cuantos pelos.
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-Patético. ¡Patético! Con el amplio abanico de posibilidades que ofrece la palabra <<oreja>>, ¿tú vas y eliges <<lenteja>>?
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-Pues está claro que se equivocaba – concluyó Ron –. Siempre dije que estaba chiflado; era muy inteligente, de acuerdo, pero estaba como un cencerro. Mira que dejarle a Harry una vieja snitch… ¿Qué demonios significa?
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-¡Sabes perfectamente que Harry y yo nos hemos criado con muggles, Ron! – le recordó Hermione –. A nosotros no nos contaban esos cuentos cuando éramos pequeños. Nos contaban <<Blancanieves y los siete enanitos>>, <<La Cenicienta>>…
-¿<<La Cenicienta>>? ¿Qué es eso, una enfermedad? – preguntó Ron.
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-¿Has llegado bien? – le preguntó Hermione.
-No, todavía está atrapado en el cagadero – se mofó Ron.
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Quería que lo detuvieran, que lo obligaran a volver y lo enviaran a casa… Pero ya estaba en casa. Hogwarts había sido el primero y el mejor hogar que había tenido.
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